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VII Reunion Anual de SACCoM
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Bajo el tema: "Objetividad - Subjetividad y Música " |
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Resúmenes de los trabajos presentados en la VII Reunion Anual de SACCoM,
Escuela de Música -
Facultad de Humanidades y Artes -
Universidad Nacional de Rosario - Santa Fe
los días
3 y 4 de Julio de 2008 |
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Música y emoción: el problema de la expresión
Antoni Gomila - Dep. Psicología – Univ. Illes Balears
La relación entre la música y la emoción es plural y compleja, se manifiesta en múltiples
niveles, algunos comunes con otras manifestaciones artísticas, otros aparentemente característicos
de la experiencia musical. Así, por ejemplo, desde la perspectiva de la producción
artística, no es extraño que los artistas remitan a una determinada experiencia musical
como la causa, el origen, de una determinada obra (“la indignación que sentí por lo que
ocurrió me llevó a componer la obra”). Desde la perspectiva de la audiencia, la música
puede tener efectos relajantes o excitantes, o bien evocadores de experiencias vividas en
el pasado –y en este aspecto la música parece tener mayor fuerza psicológica que otras
formas artísticas, aspecto que trata de explotar la musicoterapia–. Puede activar respuestas
psicofisiológicas muy elementales, como los escalofríos; en un individuo o en un grupo
(por contagio emocional), así como respuestas emocionales altamente intelectualizadas,
como la que podría derivarse de captar como de alto valor estético un aspecto particular
de una obra. Finalmente, desde el punto de vista del intérprete, puede ocurrir que la pasión
acompañe a la ejecución, hasta el punto de entrar en una especie de trance.
Sin embargo, en todos estos casos las emociones se dan de manera extrínseca a la
propia música: como causa o efecto o acompañamiento de la experiencia musical, pero
separable en principio de esa experiencia. Otra manera de decirlo es que estas diversas dimensiones
emocionales de la música no son imprescindibles para la experiencia musical, y
son ajenas al valor estético de la música. De hecho, son aspectos que pueden acompañar a
cualquier manifestación musical –popular o tradicional, electrónica o mecánica, individual
o colectiva– pero de modo distinto y diverso para cada cual.
En cambio, hay otro aspecto de la experiencia musical relacionado con las emociones
en que la relación parece no ser extrínseca, sino intrínseca: se trata del aspecto expresivo de
la música, por el cual percibimos en la música cualidades expresivas: como música alegre, o
triste, o nostálgica, o frustrate, o anhelante, o agitada o amorosa. Esta dimensión es intrínseca
en el mismo sentido en que lo que experimentamos al oir lo que estoy diciendo no son
vibraciones acústicas sino significados: en la experiencia de la música no podemos separar
la percepción de sonidos de la expresión emocional.
Sin embargo, esta experiencia parece anómala o desubicada. Ciertamente, una emoción
es un estado psicológico complejo que implica como mínimo cuatro niveles: el de la activación
psicofisiológica autónoma (que pueda dar lugar a cambios en la conductancia de la
piel, el nivel de determinadas hormonas en sangre o el ritmo cardíaco), el de la sensación
cualitativa (de bienestar o malestar, de turbación o excitación), el cognitivo (la captación de
determinado hecho, o posibilidad inminente) y el expresivo (a nivel facial, gestual, corporal
o vocal). Además, presupone un nivel motivacional del que se desprende la valencia, positiva
o negativa, que caracteriza la emoción. En el caso de la música, sin embargo, es como si
reconociéramos la dimensión expresiva en algo ontológicamente incapaz de experimentar
emoción (se trata de sonidos complejos). Por ello, constituye un reto teórico difícil explicar
cómo es posible tal experiencia (importante: no se puede negar la experiencia, hay que dar
cuenta de ella).
Pero, al mismo tiempo, este problema es central para una estética contemporánea no
formalista de la música, en la medida en que, al menos desde el romanticismo, el contenido
expresivo ha sido visto como la base del valor estético del arte. En efecto, tras el abandono
de la estética de la mímesis, propia de la primera Modernidad –según la cual el valor del
arte se encuentra en la imitación de la realidad–, estética que se encontraba con dificultades
para dar cuenta de la música dado su carácter no representacional, el romanticismo halló
en esta dimensión expresiva el sentido estétoco del arte. Inicialmente, no obstante, la idea
del contenido expresivo se planteó en el marco de la estética de la mímesis, sugiriéndose
que la música sí era un arte representacional, sólo que lo que representaba eran estados
emocionales. Frente a este enfoque, el formalismo puso en duda que la música, sobre
todo la música absoluta, la música instrumental, pudiera hacer tal cosa. Por su parte, el
expresionismo transformó la idea de que el arte representa las emociones en la idea de
que las expresa. Esta dialéctica se ha mantenido en el pensamiento estético de la segunda
mitad del siglo XX, aunque se replanteó, como todas las cuestiones filosóficas en el marco
del giro lingüístico, a partir de su formulación lingüística, y de este modo la cuestión por
la dimensión expresiva de la música se convirtió en la cuestión de cómo podemos aplicar
predicados psicológicos a la música. Esta transformación distanció nuestra cuestión de la
del valor expresivo de la música como fundamento de su valor estético, pero es fácil ver
que es la cuestión previa de la que depende la segunda: sólo tendrá sentido una estética no
formalista si podemos establecer de manera satisfactoria de qué modo la música nos resulta
expresiva de emociones.
Para llegar a formular una propuesta positiva, primero revisaremos las principales estrategias
teóricas contemporáneas y sus dificultades. Su rasgo característico es renuncian a
resolver la cuestión al partir de la escisión entre expresión y expresividad, es decir, renuncian
a ver la música como expresión de emociones y desarrollan la idea de cómo puede
ser expresiva la música, en base a la semejanza entre las experiencias que acompañan a las
emociones y las características de la música (con el movimiento, subidas y bajadas, como
metáfora central).
La excepción a esta estrategia general es la teoría desarrollada por Jennefer Robinson en
Deeper than reason (OUP, 2005). Se trata de una teoría neoromántica –la música como expresión
emocional– que trata de entender la música en analogía con los medios expresivos de
las otras artes (visuales y narrativas). El recurso expresivo central radica en presentar uno
o varios puntos de vista (del personaje, del narrador, del autor) en la obra, de tal modo que
el espectador pueda “ponerse” en el lugar de ese punto de vista, y por tanto, experimentar
las emociones correspondientes que luego son proyectadas a los correspondientes puntos
de vista. La música, según Robinson, también permitiría tal desarrollo de puntos de vista,
al menos de un “autor implicado” por la propia música.
Utilizaré el planteamiento de Robinson como punto de referencia para introducir mi
idea de la perspectiva de segunda persona de la interacción intersubjetiva, y aplicarla alámbito de la experiencia musical. El núcleo de la propuesta se articula en torno a consideraciones
fenoménicas –la percepción directa de la expresividad musical, no basada en inferencias
o proyecciones simuladas– y de nivel subpersonal –de los mecanismos elementales
que nos permiten tales experiencias intersubjetivas directas, mecanismos que el compositor
maneja intuitivamente, al trabajar con los recursos expresivos de la música–.
De todos modos, también será necesario tener en cuenta la relación entre expresión y
significado en la música, es decir, el proceso por el cual los modos de la expresión se “socializan”,
se vuelven convencionales, compartidos, desarrollándose de este modo códigos
expresivos. Si la idea romántica de expresión consistía en la manifestación de lo interno,
una concepción contemporánea de la subjetividad, pragmática, requerirá tener en cuenta
la dimensión social de la expresión, su función de regulación de la interacción social, de
indicación para la acción. Concebir la expresión como un modo básico de comunicación
nos permite entender la aparición de códigos expresivos compartidos, lo cual genera una
dialéctica insuperable y una angustia característica en el contexto artístico: la necesidad de
ser comprensible sin caer en las fórmulas establecidas, en los clichés.
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Mesa redonda:
Objetividad-Subjetividad y Música
Esta mesa redonda tiene como objetivo recoger la temática central de la reunión en un
debate que reúne variadas y divergentes perspectivas en torno a la dicotomía objetividadsubjetividad
tanto en los estudios teórico-musicales –abarcando problemas epistemológicos,
definiciones metodológicas, selecciones de marcos teóricos, etc.– como en la praxis
musical, estableciendo modos de producción artística, lazos comunicacionales, estrategias
de recepción, etc. Los distintos ponentes plantean sus ideas relativas a este tema situándolas
en algún punto del campo de su disciplina y, en particular, desde la perspectiva personal de
la actividad que realiza.
Objetividad, subjetividad, música, musicología: apuntes de trabajo
Omar Corrado - Universidad Nacional de Rosario
Los términos sobre los que se nos propone reflexionar en esta oportunidad han desvelado
a los filósofos desde la antigüedad y producido las más diversas respuestas en las teorías
del conocimiento sobre las que no podemos detenernos aquí: todo intento en este sentido
resultaría, por lo menos, ingenuo. Sólo definiremos algunas pautas que intervienen en
nuestro trabajo cotidiano en la musicología. El punto de partida se funda en la tradición
fenomenológica: sujeto y objeto se disponen en un campo en el cual la interrelación es tan
estrecha que “un sujeto sin un objeto a experienciar y un objeto sin sujeto para el cual tenga
sentido son, ambas, situaciones impensables”, como afirmara Thomas Clifton.
La musicología, en su aspiración a alguna forma de cientificidad cuyos protocolos son
siempre problemáticos en las humanidades y las ciencias sociales, colocó necesariamente
a la objetividad en el lugar del mayor prestigio. La subjetividad, en cambio, aparece sospechada;
sobre ella debe ejercerse el control más riguroso. Por ello preferimos detenernos a
pensar brevemente sobre el papel de la subjetividad en la investigación musicológica, en
tres aspectos o situaciones, abordadas desde perspectivas hermenéuticas de diversa proveniencia:
1) la subjetividad del investigador en relación con su campo y en el desarrollo de su
trabajo; 2) los modos en que la subjetividad está inscripta en los hechos que se estudian: en
las obras, las sensibilidades epocales, los documentos de recepción, las prácticas musicales,
las construcciones identitarias; 3) la subjetividad que opera en la verbalización y, sobre todo
en la escritura, a través de las cuales se comunica el resultado de la investigación, lo que
obliga a pensar en una teoría del sujeto y su relación con el lenguaje que “lo” habla. |
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El proceso enseñanza aprendizaje desde un enfoque etnomusicológico
Convocante: Marta G. Andreoli.
Discussant: Favio Shifres -
Conservatorio Superior de Música “Manuel de
Falla”, Carrera Etnomusicología, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Realizamos esta presentación en una tarea coordinada de docentes y alumnos de las cátedras
de Organología Argentina, Transcripción y Análisis musical 2 y Seminario Introductorio de
la Carrera de Etnomusicología del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla.
La Etnomusicología contemporánea considera a la música como experiencia del sujeto
que la escucha, que la construye, que la categoriza, que la investiga; y al sujeto, como un ser
interpelado por múltiples pertenencias sociales: cultural, laboral, religiosa, profesional, de
género, política, musical, etaria, tecnológicas, de clase, artística, científica.
En esta discusión pondremos énfasis en la aplicación de estos conceptos para repensar
la disciplina en el espacio de enseñanza-aprendizaje de las cátedras citadas. Los músicos
en formación y los profesores de música suelen acercarse a la carrera de Etnomusicología
buscando comunicaciones actuales sobre las músicas tradicionales, populares, urbanas, indígenas.
Los ingresantes traen como motivación central el corrimiento previo del concepto
objetivo de la música hacia la consideración de la música como práctica social. Los alumnos
cursan la carrera planteando la diversidad de sus conocimientos sobre los contextos musicales
y las prácticas que estos conllevan. Han llegado a Etnomusicología entendiendo que
la categorización jerarquizada de los objetos musicales ya no les basta para comprender las
producciones musicales. Buscan nuevos significados porque consideran que las expresiones
sonoras no son objetos aislables de los comportamientos humanos que los motivan.
Nos propusimos desde las cátedras coordinar los saberes de nuestros alumnos para
que se afiancen en sus propias ideas, y se comprometan con sus prácticas académicas. Que
su propia experiencia no quedara postergada para cuando se reciban. Por el contrario que esa
experiencia forme a si mismos y a los demás: alumnos y profesores. Introdujimos la metodología
de trabajo de nuestra disciplina puertas adentro de la formación de profesionales
ampliando el concepto citado La música como experiencia del sujeto interpelando la experiencia
de los otros sujetos. La interpelación entre docentes y estudiantes posicionó a todos en un
lugar del saber en donde fueron considerados los conocimientos previos reales: intereses,
motivaciones, prácticas musicales y profesionales. Todos los sujetos en reflexión crítica nos
apropiamos de los conocimientos y pudimos construir nuevos enfoques sobre el mismo.
La cátedra coordinada por Liska consideró que la transcripción musical puede anteceder
al problema de investigación; que el método de transcripción musical abre diversas
perspectivas de análisis por constituir un espacio eminentemente subjetivo y que por lo
tanto, forma parte de la interpretación, del aporte único e irrepetible que hace el investigador
de una experiencia cultural ya que la audición está orientada hacia nuestras motivaciones
conducentes de la labor reflexiva, en este caso: la intertextualidad comunicacional,
las transformaciones sociales a través de la práctica religiosa. Por último, que ese “sitio de
la escucha” de cada investigador, se complementa y enriquece en el trabajo en equipo, el
espacio donde se abren nuevas miradas a partir de la focalización del otro.
La cátedra Organología Argentina a cargo de Andreoli tuvo en cuenta que toda investi
gación es un complejo dialógico que sucede primero en cada investigador, el diálogo consigo
mismo ocurre y trastoca los preconceptos. Cada investigación necesita de “tiempos de
escucha” para convertir las reflexiones en escritura. La evaluación se centró en el proceso
que realizó cada alumno con respecto a alguno de los diseños propuestos de: bibliografía,
antecedentes, entrevistas, registros fotográficos y sonoros, texto.
El seminario, a cargo de Wyatt y Romaniuk, propuso una reflexión sobre la enseñanza
musical desde la experiencia puntual de las clases de apoyo y la experiencia de la instancia
de examen para los aspirantes a las carreras. Partiendo de ejemplos musicales concretos,
provenientes de música cercana al universo de estudio de los participantes, se intentó que
cada uno se apropiara y accediera a la comprensión desde el lugar de su propio saber, focalizando
durante el proceso los procedimientos llevados a cabo, cuyo fin inmediato fue
la traducción a la escritura convencional, y a un plazo más largo, el éxito en la instancia de
evaluación.
Las presentaciones realizadas formaron parte de pensar las prácticas docentes desde la
ubicación de la etnicidad como diversidad de identificaciones a través de las manifestaciones
musicales y de sujetos interpretándose en su interacción con ellas. |
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La evaluación del proceso de escritura de un informe. Aplicación
de la metodología cualitativa en la cátedra Organología Argentina
Marta G. Andreoli, Marina González, Adriana Luengo, Nélida Toloza y Daniela Velazquez Daniela - Conservatorio
Superior de Música Manuel de Falla, Carrera Etnomusicología, Ciudad de Buenos Aires
La cátedra Organología Argentina tiene como objetivo fundamental conocer las características
y funciones de los instrumentos musicales etnográficos y folclóricos dentro de
las culturas criolla y étnica estudiadas. La bibliografía con la que se cuenta es vasta y sus
lecturas proponen enfoques diversos desde los estudios realizados sobre los instrumentos
musicales.
Otro de los objetivos a evaluar consistía en la redacción de un informe descriptivo de
la construcción de un instrumento musical. El paso previo a cumplimentarlo era conseguir
una entrevista con un luthier o constructor de un instrumento musical.
Este objetivo es el que nos ocupa en esta presentación porque algunas de las dificultades
de los alumnos eran: determinar el tiempo de ejecución de la entrevista, realizar
el contacto, organizar las preguntas, cumplimentar la transcripción, realizar un registro
fotográfico, consultar la bibliografía pertinente. Todos estos puntos en si mismos forman
parte de primeros objetivos a alcanzar que conllevan un proceso de avances y retrocesos en
cualquier investigación antes de llegar al objetivo final. Consideré, entonces que se desperdiciaban
situaciones se aprendizaje para los futuros investigadores y propuse dentro de los
objetivos realizar recortes claros de las etapas que cada uno de los alumnos estaba pasando
en el proceso de investigación.
Centramos el trabajo con los alumnos en el aspecto crítico y reflexivo sobre las posibles
formas de llevar a cabo la redacción. Cada uno de los alumnos intentó diferentes presentaciones
a medida que podían resolver algunas de las dificultades del proyecto total. Esto dio
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como resultado que las profesoras Luengo y Toloza pudieran dar un enfoque al material
que habían recopilado en ocasión de la Fiesta del Bombo en Santiago del Estero.Su trabajo
requirió la revisión de la modalidad que habían aplicado en sus entrevistas. Luego, pusieron
en juego su capacidad para rediseñar el recorrido de la celebración en tanto, observadoras
participantes. Pudieron analizar sus estilos de trabajo y al mismo tiempo determinar una
forma de escritura conveniente para el proyecto planteado.
La profesora Gonzalez debió resolver diversas situaciones negativas para poder continuar
con el tema que la motivaba: el bandoneón y las ejecutantes femeninas. Sus inquietudes
son muchas y ha tenido que responderse cuáles son los recortes posibles de abordaje
del tema central. El planteo fue que se centrara en la comparación de bibliografía pertinente
para profundizar sobre el instrumento musical elegido. El interés de Daniela Velazquez son
las bagualeras urbanas, y este tema la ubicó en diseñar entrevistas a constructores de cajas.
Para realizar las preguntas profundizó en la bibliografía para establecer: las distintas formas
de descripción del instrumento y de las características de construcción que distintos autores
han planteado.
La escritura de un informe en esta primera etapa de la carrera Etnomusicología, requirió
necesariamente pautar el camino de la reflexión sobre los pasos intermedios que condujeran
al objetivo final. La situación de aprendizaje fue el centro en donde todos formamos
parte de la investigación como coinvestigadores, los problemas eran planteados en forma
individual, expuestos en forma dialógica y resueltos en el texto desde cada sujeto. La docente
y las alumnas integraron un equipo de investigación sobre sus propias prácticas profundizando
conceptos de la metodología cualitativa desde el enfoque investigación-acción. |
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¿Acercamiento al problema de la transcripción y el análisis musical.
Abordaje de la música desde tres problemáticas sociales: invisibilidad
de la mujer, discursos intertextuales y religión en la representación
de la cultura Qom
María Mercedes Liska - CONICET. Universidad de Buenos Aires; Rosario Haddad, Facundo Osre y Jorge
Mancini - Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla
La propuesta que nos convoca surge en el marco del trabajo realizado en la asignatura
Transcripción y Análisis Musical II, de la carrera Etnomusicología del Conservatorio Superior
de Música Manuel de Falla de la Ciudad de Buenos Aires. Retomando la discusión del
lugar que ocupa el uso de la transcripción para los fines que persigue el campo disciplinario
de la etnomusicología, realizamos una búsqueda entre alumnos y docente con el objetivo de
poner a prueba nuestras herramientas de comprensión de lo social que operan en los materiales
con los que trabajamos. La ponencia es el resultado de un trabajo en equipo realizado
durante el año 2007 que indagó posibles sentidos del recurso de transcribir música en el
marco de la investigación etnomusicológica, y que al responder a los contenidos básicos de
la materia, situados en la experiencia musical de culturas étnicas de la Argentina, se circunscribió
a algunas de los registros musicales relacionados con la cultura Qom (Toba).
13 Desde una metodología que toma a la transcripción musical como espacio de descubrimiento
de problemáticas, presentaremos tres casos donde dicho recurso reflexivo generó
nuevas propuestas de investigación. Por un lado, una problemática de género que se
manifiesta en las expresiones de canto colectivo. La presencia de voces mayoritariamente
masculinas en la interpretación vocal generó el interrogante de si este rasgo musical tenía
un correlato social respecto del lugar de la mujer dentro de la comunidad. Por otro, a partir
de un análisis del conjunto musical Tonolec, que entrelaza el repertorio tradicional vocal
de los Qom con la música electrónica, se generaron una serie de interrogantes acerca del
modo de registrar dicha búsqueda artística donde la experiencia musical se convierte en
un material de exploración y creación que dialoga con las nuevas técnicas de producción
musical. Por último, entre las particularidades melódicas se notó la recurrencia de terceras
mayores y menores de la tonalidad principal. Esto hizo pensar en la similitud con la doble
tonalidad presente en el blues, gospel y espirituals, que guarda una vinculación con las canciones
traídas por las misiones religiosas que se sumaron a la vida de los Qom.
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